Céntrese Juan José.
Quien más quien menos estos días ha bebido alguna copita de más festejando la Navidad, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra . Quizá sean menos los que habiéndolo hecho han ido a trabajar, la cosa se pondría seria. Y no hay nadie que salga en los medios de comunicación con una concentración de alcohol en sangre excesiva para mantener una conversación y ajustarse al contenido del programa. Miento, hay uno. Admiro a Juan José, el hombre que ha superado mil y un avatares, y respeto a Padilla, el torero espectáculo. Pero lo que está mal hay que decirlo. No se puede salir en antena pasado de copas. Ni siquiera en Navidad. Mejor aguantar a que termine el programa y luego agarrar la botella y la guitarra y que la fiesta no pare, pero cuando te oyen en toda España y en varios países americanos uno debe saber estar y respetar a los contertulios, oyentes e invitados, a los que no se puede atacar con temas personales sin venir a cuento y con un tono intimidatorio fruto del c...