Morante, abroncado, da paso a Pablo Aguado


Arranca el paseíllo que culmina con los acordes del himno nacional de España. Ojalá esta costumbre arraigue y se pierdan complejos a la vez que aumente la normalidad en escuchar tan gloriosos acordes.
Luce tres cuartos de entrada en el coso del paseo de Zorrilla.
El AVE ha venido cargado de madrileño a hambrientos de ver un duelo que no ha podido cuajarse en realidad en las Ventas.
  1. Jubiloso. De Juan Pedro Domecq. Morante. Protestado por inválido. No se devuelve. Pases y pases sin acople. Más ganas de ver tiene el público que lo que hay que ver en el albero. Hay ilusión pero no cala el trasteo. El aire inquieta al coleta con la zurda. Cuatro oles tibios. Para la música ante la desconexión con la grada. 7 pinchazos y un descabello acaban con el sopor.
  2. Sabañón. Juan Pedro Domecq. Pablo Aguado. Ovación al recibimiento de capote. Que bien torea meciendo con suavidad de nana de cuna las telas. Puyazo con mucho tiento. No le sobran fuerzas. Brinda al público. Erguido como un poste sonríe el maestro tras cada remate y el respetable responde con ovación. Remata la muleta con pases de pecho al hombro contrario. Hay olor a triunfo. Hay ganas de que pasen cosas. Pincha una vez y clava media baja y atravesada que pone fin al segundo acto, recibiendo Pablo Aguado una ovación saludada desde los medios.
  3. Judio. Jandilla. Morante. Novillo impresentable que es recibido con enroscadas verónicas muy aplaudidas. Empuja el torito en el peto doblando a su salida. El toro no se tiene y el aire desinspira a Morante, que decide coger el acero ante la inseguridad del Dios eolo. Mata de casi entera caída entre las protestas del público. Van dos de tres del maestro y hemos visto dos veronicas. Nada más.
  4. Tramposo. Jandilla. Pablo Aguado. Otro novillo. Igual hay que empezar a pensar que estamos cansados de tragar con estos toros que denigran la fiesta, humillan al público y desacreditan a los matadores. Qué vergüenza. Qué forma de cargarse una plaza. Empuja con la cara arriba en el caballo. Grandes pares de Ivan García que saluda la mayor ovación de lo que va de tarde. Completa Pablo tandas muy estéticas pero muy despegadas. El toro empuja por abajo y por la izquierda. El público aplaude tras cada tanda. Mata de entera muy trasera atracado de toro. Dobla el animal tras un aviso y el público responde con una oreja más de casquería que de triunfo.
  5. Ciruelo. Domingo Hernández. Morante. Sale el castaño con más pinta de toro. Morante no se estira con el capote. Se huele el escándalo. Desastre de lidia. Esto se hunde. Se va al toro de la puerta sin que nadie lo evite. El toro se quebranta bajo el peto. Capea en banderillas. Macheteo y a matar. Gritos de fuera fuera. Tras dos pinchazos mata de casi entera baja y atravesada. Bronca sonora. Esto no puede ser. Un billete de AVE y una entrada mediana son 100 euros. Uno no se puede ir de la plaza sintiéndose engañado. Y ya van varias veces.
  6. Higuero. Domingo Hernández. Pablo Aguado. Novillo recibido muy torero con la capa rematado con dos medías largas y despaciosas. Arrolla el toro al coleta en su camino al caballo. Menudo porrazo que se salda sin consecuencias. Se arranca alegre al jaco y se pica bien. Perfecta lidia de Ivan Garcia que mete al toro en el canasto después de colarse por el derecho. Brinda a Fortes. Toro encastado y manso. Se cuela mucho por el derecho y con embestidas inciertas. Hay que estar muy firme ya que entra a la muleta muy descompuesto. Entrega de Pablo Aguado que al menos lo intenta ante un toro muy bronco y peligroso. 5 pinchazos y media tendida acaban con el toro.
Conclusión: Morante ha cogido la costumbre de cosechar broncas. Lo que no piensa es en el desencanto que produce en los que le seguimos. Al menos habría que intentar hacer faena para no sentirnos estafados. Al menos eso.
Pablo Aguado ha estado muy dispuesto. Lo ha intentado. Se ha expuesto. Se le veían la ganas.
Señor presidente. Mayoría significa la mitad más uno. Es sencillo. Si hay un tercio de pañuelos, aunque haya muchos, no es mayoría.
La empresa debería pensar en que el ganado de hoy es indecente. Invalido anovillado y en escalera. La gente somos aficionados pero lo somos tontos. Eran mucha las ilusiones puestas únicamente correspondidas con la esperanza de que cuando Pablo Aguado aprenda a matar tendremos de nuevo un torero de culto. Y pasará Morante.

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