De madera y cuerdas nace La Petatera.

Esta preciosa plaza surge cada año en el estado de Colima, México, siguiendo un modo de construcción indígena que se remonta al siglo XVII.

Bajo las órdenes de don Desiderio Contreras se ponen manos a la obra los hombres del lugar, con la misma ilusión que en una España de no hace mucho tiempo, se unían las familias a construir los tablados en las plazas de los pueblos, entre los calores de un verano que no perdona, y olor a serrín.
Con alambres, maderos y cuerdas va tomando forma lo que se adivina será una plaza de toros, humilde pero llena de ilusión y dignidad, porque nace de la afición más pura que puede haber. La de un pueblo cuya riqueza es la de saber construir una plaza sin más ayuda que una maza, alcayatas y cuatro puntas, ante la mirada vivaracha de chiquillos que corretean entre los viejos jugando al toro. Imaginando que mañana triunfarán en esas tierras polvorientas que hoy los ven crecer.

La obra continúa entre el sonido de golpes de martillo, rechinar de cuerdas y maderas y gritos de los que hacen de la experiencia una virtud, y se hacen directores de faena.

El público descansa sobre el tendido hecho de escuadras y tablones que esconden, entre su crujir, el legado centenario de quienes viven La Fiesta como algo propio. Los asistentes a las corridas bailan sin miedo a que la estructura ceda. Nunca lo hizo, y aunque toda ella tiembla, se dejan llevar por el jolgorio, el baile y la música, haciendo de cada tarde un canto a la vida. A la alegría de vivir. A vivir la fiesta.

La Petatera la forman 70 tablados, (a modo de tendidos) que acogen a 5.000 espectadores, alrededor de un ruedo de 55m de diámetro (La México tiene 43). Finalmente se cubre toda la estructura con “petates”, de ahí su nombre, o lonas de cañizo que dan sombra e intimidad al público y el espectáculo, y en algo menos de un mes está todo listo para dar toros, allá para enero-febrero, tras celebrar santa Misa en honor a San Felipe de Jesús.
Por cierto, cada tablado, cada madera, tiene su dueño, y se puede utilizar al año siguiente.

En La Petatera toma expresión máxima la fiesta Charro – Taurina en un recinto hecho de maderas, puntas y cuerdas. La petatera une a un pueblo en torno a la Fiesta. 

No perdamos el  patrimonio de una plaza viva y única. No perdamos esta joya.

Comentarios

  1. Espectacular y bonita plaza, que nos trae recuerdos de nuestra niñez: De los "tablados de madera" ese olor a madera y serrín, imborrable, junto con los juegos "a los toros", esa emoción, inquietud y nervios por la llegada de "las fiestas" para presenciar los encierros, novilladas, .......¡La Fiesta!

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