Adolfo Martín, de frente y por derecho.

Adolfo es una persona que se mete al público en el bolsillo con su hablar directo y claro, nada común estos días, donde el buenísmo, la tibieza y la indefinición están bien vistas. Cuando habla Adolfo no hay lugar a dudas ni interpretaciones. Lo que dice lo hace con una claridad apabullante. De estilo drástico y tajante, nos contó qué criterios sigue para elegir las corridas.

La ganadería de Adolfo Martín, aunque este año más corta, cuenta con 9 sementales. Es ahí, alrededor de donde gira la elección de cada corrida, y es que cuando los toros son utreros empieza a observarles y a ir enlotándolos en su ágil cabeza siempre buscando que en cada corrida haya hijos de dos o tres sementales para asegurar, en la medida de lo posible, el éxito del encierro.

Por tanto, sabiendo los toros que tiene, y a qué plazas quiere ir, los va enlotando según semental, hechuras, caras y edad. De tal forma que en diferentes cerrados va cuadrando los toros de Madrid, por cierto con dos corridas este año, Dax, Teruel, Santander, etc distinguiéndose perfectamente en el campo la escala de presentación, ya que como dice Adolfo, cada plaza debe tener su toro.


Hasta aquí los criterios ganaderos, pero si algo rige en su casa, es que  a las corridas se llevan los animales que él dice. Es su ganadería y él manda en ella. Al que no le guste, hay otras, pero así Adolfo mantiene su integridad y categoría, lo que va de la mano del respeto que le tiene el sector taurino, incluidos los aficionados.

Adolfo también habló de que actualmente lo que busca en la ganadería es la CASTA. Bendita palabra.

Defensor de las fundas, Adolfo indica que en alguna ocasión se las quita momentos antes de embarcar para evitar los daños de cornadas, aprovechando la ocasión para defender el buen manejo del ganado, muy lejos del vulgar manoseo, ya que viene a reducir el estrés del ganado, lo que redunda en un mejor comportamiento y menores bajas. Incluso cuenta que hay ganaderos que embarcan las corridas un par de veces antes del viaje a las plazas, y los mueven, en el camión, por la finca, de tal forma que en el día del largo viaje el animal esté ya acostumbrado y sufra menos estrés.

En fin, ayer en el CEU rigió la claridad de palabra y valores, la rotundidad y la integridad de un ganadero del que aprendimos mucho todos los que allí estuvimos.

Yendo de frente y por derecho las cosas bien están, y lo bien hecho bien parece. Bien por Adolfo.


Comentarios

  1. Está claro que Mantener una ganadería de toros bravos a un NIVEL ELEVADO supone una entrega total y una dedicación plena, que sólo se alcanzan con amor sin reservas a la inigualable crianza del toro de lidia

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