A. Rivera y Pablo Iglesias, ¡MENOS PICO Y MAS PALA!

A él le gusta más buscar sin parar una frase, un eslogan, lo que sea que suene bien y pueda calar en la cabeza de alguien. Le gusta enrocar sus palabras en busca de algo que suene bien, que abra informativos, aunque resulte vacío y ridículo. Lo que importa es hablar, decir lo que sea, que se hable de uno. Pero cuando hay que pensar en las consecuencias de las ocurrencias, eso ya….
Este señor sabe que hay un caladero de
gente enfadada con el mundo y allí se ha tirado de cabeza. Cual cochino a un
charco. Se ha declarado antitaurino. O sea, que lo que pida la gente le da
igual. Esa gente no es la suya. Que se pudran.
La Fundación del Toro de Lidia
le ha invitado, junto al tibio y traidor Alberto Rivera, a visitar una ganadería de bravo; por cierto, el mismo Alberto que solía visitar tentaderos mendigando simpatías y se rodeaba de toreros buscando desesperado el voto taurino. El mismo que visitaba cadenas de televisión minoritarias, por estar censuradas, diciendo las verdades que ahora no se atreve por no sonar anti popular. Más valentía Alberto. Más vergüenza y más memoria.
Ojalá se
calcen unas botas y vean de primera mano lo que es La Tauromaquia sientan su
grandeza, disfruten de la ecología del toro y sepan, así, saber de lo que hablan. A buen seguro declinarán la
petición. Pero…¿qué pasa con “la gente” que trabaja el campo y vive del ganado
y la tierra? ¿Qué será de ellos si estos recién llegados terminan con la tauromaquia? (no lo verán) ¿Se
van a la calle? ¿No tienen derecho a vivir en la casa donde han nacido y donde
siempre han estado? Esa gente ha trabajado más en un día que lo que estos, el pelilargo y el pijo arrepentido, van a trabajar en toda su vida. Esa gente se desvive por el campo, madrugan, no
duermen, miman al ganado. Es su vida. Esa gente vive de aquello que estos y sus
colegas de litrona y tertulias quieren aniquilar. Qué pena!. Venid al campo, tenéis mucho que aprender. A veces, además, es una buena medicina para combatir la
prepotencia y la ignorancia, y aprende uno a callar y a trabajar. Menos pico y más pala.
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